MAASTRICHT: ¿CUARTA REORDENACION?
Los recientes resultados del referéndum francés
para la aprobación o rechazo de las etapas fijadas en Maastricht
sobre la culminación de la unidad europea, han supuesto
una duda más que se suma a las muchas existentes. Anteriormente
el referéndum en Irlanda, con resultados que si bien positivos
para el proyecto oficial encubrían empero significativos
datos sobre la fuerza del no o cuando menos de la indecisión,
pareció haber servido de revulsivo al justo y pelado triunfo
del no danés emitido igualmente en referéndum.
Resulta significativo que tanto los tres referéndums habidos
como las encuestas y sondeos de opinión al respecto en
otros Estados denoten dos constantes comunes: una, lo apretado
de la victoria de una u otra tesis, del sí o del no a los
plazos fijados en Maastricht y al proyecto encuadrado en esos
plazos y otra, el miedo de los Estados y de las clases dominantes
que impulsan ese proyecto a los referéndums. Naturalmente,
según los Estados esos datos varían substancialmente,
como es el caso inglés. Pero las constantes están
ahí.
¿A qué responden esos miedos e indecisiones?. Aquí
radica en gran medida el secreto de la cuestión. Debemos
preguntarnos sobre las causas de las debilidades de los en apariencia
omnipotentes medios propagandísticos de los Estados y clases
dominantes que optan por el proyecto de Maastricht. Debilidades
en el sentido manifiesto de ser incapaces de asegurar un sí
suficientemente elevado como para legitimar durante un tiempo
relativamente largo la puesta en práctica del modelo-Maastricht.
Debilidades también en el sentido de conseguir la aceptación
de la no realización de referéndum en aquellos Estados
que como el español se niegan a realizarlo. Debilidades,
por último, en el sentido de no asegurar la unanimidad
de todas las clases dominantes al respecto y del bloque social
homogéneo que crearían a su alrededor de lograrse
dicha unanimidad.
Esas debilidades producen miedos en los Estados que temen además
de no suscitar el apoyo o al menos indiferencia suficiente que
les diera cobertura de manipulación encubierta o descarada
según los casos, aparte de eso, temen también introducirse
en una dinámica de recelos y desconfianzas internas y externas
a consecuencia de lo dicho. Como resultado de ello todo indica
que los Estados más poderosos proferirán marchar
por su cuenta en una velocidad propia arrastrando a los demás,
a quienes impondrán indefectiblemente sus condiciones debido
a lo ventajoso de su condición de grupo líder y
dominante. Pero con ello se azuzan las inquietudes y hasta rechazos
de los pueblos pertenecientes a los Estados más lentos,
de segunda o tercera velocidad.
Pero todo lo dicho nos remite de nuevo a la pregunta anterior:
¿cuáles son las causas históricas de las dudas
y temores?. O si se quiere: ¿qué recelos suscitan
en amplias masas europeas el proyecto-Maastricht y a qué
se deben?. O expuesto en otros términos: ¿qué
temores históricos renacen o se revuelven en lo profundo
de la conciencia actual, presente, de amplias masas de europeos
de modo que la masiva propaganda pro-Maastricht no logra erradicarlos
plenamente?. Desde luego que al invocar al pasado, a los recuerdos
constituidos a lo largo de décadas convulsas y violentas
como los de la historia europea, también estamos abriendo
la puerta de entrada a los demonios de las añoranzas expansionistas,
de los sueños imperiales y de los odios nacionales.
Se quiere decir, en suma, que la actual situación europea
es incomprensible al margen de las sucesivas fases capitalistas
de readecuación de los ejes de desarrollo, de remodelación
de los espacios productivos con consecuencias venturosas para
muy pocos pueblos y generalmente dramáticas para muchos.
Se quiere decir que para reconocer la importancia del presente
hay que ubicar el hoy en la compleja historia de expansión
del capital desde el XVII con sus guerras y crisis demoledoras,
cambios en la naciones y Estados, etc. Se quiere decir que todo
este pasado lleno de sangre y conflictos, pero también
de una mejora notable de las condiciones de vida y trabajado lograda
mediante luchas y resistencias empecinadas de las/os oprimidas/os,
revive en la actualidad.
No nos debe extrañar este fenómeno. Es recurrente
en las situaciones de crisis abierta, de bi o trifurcación
de caminos y de alternativas de futuro. Y es tanto más
comprensible cuanto que se produce el momento de decisión
en plena situación de crisis estructural del capitalismo
como nunca habida hasta el presente. Por ello y para entender
más correctamente la situación actual y las líneas
tendenciales evolutivas vamos a analizar con rapidez los siguientes
puntos: